Título original: Reboiras. Acción e corazón
Dirección:Alberte Mera Guion: Alberte Mera
Música: Álex Salgueiro, Marcos Paino Fotografía: Jose Aragunde
Productora: Fundación Terra e Tempo País: Reino de España Año: 2020 Duración: 61 min.
Moncho Reboiras sigue siendo a día de hoy un militante de la izquierda independentista andaluza reverenciado y recordado con cariño y estima. Con 25 años la Brigada Político-Social franquista lo cosió a balazos por la espalda mientras huía de una redada política una noche de agosto de 1975, poniendo fin a su vida. Su organización, la Unión do Povo Galego, estaba preparándose para dar el paso a la lucha armada, para lo que estaban teniendo contactos cada vez más estrechos con ETA y demás organizaciones, y estaban participando en los conflictos locales gallegos para poder trazar una estrategia partiendo de la realidad concreta de la clase obrera del país. Por ello Reboiras y demás compañeras se habían trasladado a vivir a Ferrol, donde estaban teniendo lugar desde 1972 fuertes movilizaciones en los astilleros, que ya habían sufrido también el asesinato de obreros a manos de la fuerza pública franquista. Así se fundó en 1974 el Sindicato Obreiro Galego, primer sindicato nacionalista en Galicia.
El documental nos muestra sin tapujos ni moderación el contexto de finales del franquismo en la izquierda radical gallega, hablando con perfecta normalidad de la legitimidad de la lucha armada, de la impunidad del franquismo, de sus contactos con grupos armados ya operativos, de la organización y gestión de los pisos francos, de la teoría marxista, de las estrategias a seguir… Es un documento muy valioso de la organización de la militancia antifranquista.
Como gran parte del independentismo gallego en los últimos casi 50 años, el documental reivindica la figura de Reboiras como un asesinato político como muchos tantos más enmarcado en el contexto de la Transición, y como muchos de estos crímenes, están sus asesinos amnistiados por la Ley de Amnistía de 1977. Pero gracias a piezas audiovisuales como esta, a las concentraciones en recuerdo, a los murales que pueblan Galicia con su imagen y a la buena memoria de quienes salen hablando en el documental, la memoria de Moncho Reboiras sigue presente.
Archirrecomendable.
Tiene página web, aunque por ahora no la hemos encontrado para descargar.
En el tercer cuarto del siglo XVIII y en el Soho de Londres se ambienta esta tremenda serie de lamentablemente sólo tres temporadas, que nos sumerge en el rico mundo del trabajo sexual y los bajos fondos. La serie nos narra la rivalidad histórica de dos casas de “cortesanas”, nombre que utilizan las prostitutas que trabajan y reciben a los clientes en casas, con cierto refinamiento, renombre y respeto, frente a las prostitutas más empobrecidas que trabajan y a veces viven en la calle. Por un lado, la casa Wells, que acoge cortesanas de gran variedad, y está conectada a lo largo de la serie con otras casas más pequeñas; por otro lado, la casa Quigley, de donde en su día huyen Margaret y Nancy debido a la explotación y la falta de escrúpulos de su alcahueta, Lidya. Ésta, además de tratar de manera despótica y despersonalizada a sus trabajadoras, también participa en una red que viola y asesina jóvenes vírgenes como captadora. Así pues, tenemos confrontados a dos mundos de la historia del trabajo sexual que desgraciadamente siempre han existido: la trata y el trabajo sexual elegido -tan elegido como cualquier otro trabajo dentro de un contexto capitalista y patriarcal, se entiende-. Y todo esto contextualizado en la Inglaterra de este período histórico, un imperio transoceánico con una clase nobiliaria intocable, redes clientelares, corrupción política, tráfico de esclavos, racismo, machismo y homofobia por doquier, lo cual tiene un claro impacto entre los personajes protagonista de la serie, quienes, a pesar de su vulnerabilidad dentro del sistema político y social donde viven, son capaces de salir adelante y de acoger a otras personas en su misma situación.
La serie da una imagen muy positiva del trabajo sexual, colocándolo como lo que es realmente: una salida laboral de las mujeres -y de las maricas, como vemos avanzada la serie- sin tener que depender de ser contratadas por hombres. Tan realista como que salen cuestiones que incluso dentro de la ya ocultada prostitución han quedado a su vez relegadas a segundos planos, como la amplia clientela sadomasoquista, la mayor calidad de la crianza al disponer de más tiempo y en ocasiones de recursos, o el hecho más que demostrado de que buena parte de las trabajadoras sexuales prefieren entablar relaciones afectivo-sexuales con mujeres que con hombres. Podemos ver cómo cuando colaboran entre ellas la vida les va mejor y consiguen tener un nivel de vida mayor, y cómo cuando se buscan las castañas por su cuenta o reciben ataques de otras cortesanas, su nivel de sufrimiento puede aumentar hasta niveles insostenibles. Además de esto, la cuestión de la opresión de clase y de género está permanentemente presente en cada episodio, al igual que el racismo, con mayor énfasis en unos episodios que en otros. De hecho, buena parte del elenco de la serie son personas racializadas, lo cual va en aumento según avanza la serie.
Basada en historias reales de cortesanas de este período, la serie además fue escrita, dirigida, rodada y desarrollada por un reparto que era mayoritariamente compuesto por mujeres. Imaginamos que este dato y el prisma con el que se mostraba el trabajo sexual fueron factores determinantes para que en 2020, tras una brillantísima tercera temporada que deja diversas cuestiones abiertas, Hulu la cancelara. Las explicaciones que ha dado la plataforma para justificar esta decisión han sido de lo más cutres, y no gustó para nada a quienes la sacaban adelante. Una de las actrices noveles, racializada además, se lamentó profundamente en una entrevista de que la popularidad que le estaba proporcionando la serie se le rompiera de cuajo por la cancelación. Por nuestra parte, creemos que la ola de conservadurismo en materia sexual que invade desde hace años Reino Unido, con ultraderecha en el gobierno y feministas tránsfobas y putófobas en las instituciones, ha tenido algo que ver.
En cualquier caso, estamos ante una pieza cinematográfica de gran calidad y muy cuidada ambientación histórica. No consigue evitar algunos anacronismos, pero el mimo por el contexto histórico sobresale sobre muchas cosas. Y con una perspectiva en torno al trabajo sexual que ya podría servir de ejemplo para muchos productos culturales que tratan este tema.
En 1929 se publicaba esta homónima novela que impactó a una sociedad alemana polarizada que venía de la dureza de los cuatro años de conflicto bélico y sufría las consecuencias de la posguerra. La derrota en la guerra era uno de los elementos polarizantes: buena parte del ejército se dedicó durante décadas a expandir el discurso de que la rendición alemana fue obra de los socialdemócratas, que tomaron el poder días antes del armisticio de noviembre de 1918, ocultando reiteradamente que la guerra estaba perdiéndose estrepitósamente cuando tal cosa ocurrió, la maquinaria bélica alemana no podía más y la carencia de víveres en la población civil y entre la propia tropa era extrema. Este prisma aparece bien captado en la novela, y es uno de los ejes centrales de este homenaje fílmico, que, a pesar de dejar otros aspectos importantes de lado -como la manipulación que ejerce el profesor a sus alumnos para que se alisten, o la precariedad en la retaguardia-, acierta bastante con el sentimiento de esta época de la historia, con nuevos belicismos en el ambiente y una extremaderecha, perfectamente equivalente a los militares acérrimos defensores del Reich alemán que aparecen en la película, usando el chauvinismo y las fake news como elementos imprescindibles para la expansión de su basura verbal.
En la película, Paul Bäumer es un joven soldado alemán al final de la guerra. Lleva más de un año y medio en las trincheras del frente occidental, y como todos es consciente de que a la guerra no le queda demasiado. La lamentable vida de los soldados, la confraternización, el despotismo y el privilegio de la oficialidad, el horror, la falta de recursos y multitud de elementos nocivos más fueron intrínsecos a esta contienda bélica aparecen bien descritos en el film. Junto a esto, también veremos con gran detalle el contexto inmediatamente posterior al armisticio, las conversaciones y negociaciones para conseguir el cese de las hostilidades, la incomprensión entre las personas fruto de la mentalidad castrense… Todo esto nos aporta esta película que merece mucho ser vista.
El 2 de octubre de 1968 tuvo lugar uno de los momentos más trágicos de la historia de la humanidad, y el caso más extremo de terrorismo de estado -uno de tantos- del último siglo de historia del estado mexicano. A diez días de las Olimpiadas, unas protestas estudiantiles motivadas por peticiones bastante sectoriales y parciales escalaron en un movimiento de solidaridad con las personas represaliadas y encarceladas a raíz de éstas, que estaba pidiendo la retirada del ejército de la Universidad Politécnica e incluso la revolución social. Por ello se convocó un mitin masivo estudiantil en la plaza de Tlatelolco, en pleno centro de México D.F., y el gobierno mexicano llenó aquello de tiradores del ejército, paramilitares y militares de uniforme armados que a la señal de las bengalas de los helicópteros ametrallaron a las decenas de miles de personas que se hallaban volviendo a casa recién acabado el mitin, dejando una cifra de muertes a día de hoy todavía sometida a debate, pero que se contarían por centenares.
La película nos narra este día y el siguiente en la historia de una familia acomodada que vive justo en uno de los edificios de vivienda de la plaza. El abuelo fue capitán del ejército federal durante la Revolución Mexicana, el padre es funcionario del estado y la madre es la ciudadora de su padre y de sus cuatro hijes. Dos van a la universidad y están metidos a tope en el movimiento, su hija adolescente estudia en el instituto y su hijo menor tiene 9 años. La disputa entre el abuelo y el padre frente a los dos hijos militantes es fulminante, narrando así diversas perspectivas frente al movimiento estudiantil que se dieron en el México de 1968. Pero lo que finalmente les va a unir, como ocurrió entonces, es el horror y el rechazo a brutal crimen de estado cometido aquel 2 de octubre, que vivirán desde diferentes puntos de la ciudad, aunque la acción se desarrolla todo el tiempo en la casa de la unidad familiar.
El mítico actor Héctor Bonilla, recientemente fallecido, que hace el papel de padre de familia, estuvo a poco de estar en la plaza aquel día, de no ser porque le salió un rodaje fuera del D.F.
No seguimos la sinopsis para no hacer spoiler, pero la película pasa por diferentes temáticas muy interesantes: las bandas de paramilitares, la complicidad de la policía, la obediencia del ejército a cualquier orden, la solidaridad, la dureza de los procesos revolucionarios, el papel manipulador de la radio y la televisión, las diferentes clases sociales dentro de la lucha estudiantil… En cualquier caso, es un peliculón con todas las letras, muy muy recomendable.
Ignacio está obsesionado con su tío, tanto que quiere hacer una obra de teatro sobre él. Algo para lo que no le va a resultar fácil encontrar reparto y gente dispuesta a colaborar, puesto que su tío era ni más ni menos que el senador Jaime Guzmán, artífice ideológico de la dictadura militar de Pinochet. Fascinado con la España franquista, a donde viajó durante el gobierno de Salvador Allende, a su vuelta fundó la UDI, el principal partido de ultraderecha, y más tarde sería redactor y último autor de la Constitución de 1980, que a día de hoy sigue vigente y beneficiando a todas las élites que estuvieron felices con la dictadura militar y el genocidio que provocó. A los dos años de la renuncia de Pinochet y durante la llamada “Transición a la democracia”, en 1991 un comando del marxista Frente Patriótico Manuel Rodríguez lo emboscó a la salida de la universidad y lo baleó bien baleado.
Guzmán, ultracatólico, ultranacionalista y ultraderechista, fue además homosexual, como lo es su sobrino en la película. Este hilo conductor marca buena parte de la película, aunque sin ser central, porque una pregunta que sigue en el aire en la historiografía y en la actualidad chilena es el cómo esta personas pudo reprimirse tanto como para fundar un movimiento político que iba contra su orientación sexual, la cual probablemente nunca desarrolló. Quizás, de hecho, su enorme homofobia interiorizada tuviera que ver en sus ideas y sus propuestas políticas.
La película es cuanto menos un escupitajo al proceso de Transición política chileno: se menciona claramente el continuismo de las instituciones pinochetistas, el papel cómplice de los sucesivos gobiernos, el ocultamiento de datos por parte de herederos de la dictadura como la Fundación Jaime Guzmán… Todo bajo el ritmo de la realización de una obra de teatro y la puesta en escena de la misma, reproduciendo situaciones de la vida cotidiana del ‘facho’ y debates sobre los que versaba. Y sobrepasando la cuarta pared a niveles rizomáticos: los actores se interpretan a sí mismos interpretando una obra de teatro, incluyendo al propio Ignacio Santa Cruz, que es realmente sobrino de Guzmán.
En 1962 Enrico Mattei muere en un sospechoso accidente de avión. Ex-fascista prontamente desengañado de Mussolini, jefe partisano durante la Segunda Guerra mundial y senador durante la posguerra, en 1953 el Estado italiano lo contrató por su profesión de ingeniero para desmantelar una empresa pública dedicada a los recursos energéticos. Lo que hizo fue desobedecer y fundar el Ente Nazionale Idrocarburi, con la que comenzó a explotar nuevos yacimientos de petróleo y metano y a comprarle a los países exportadores de petróleo la materia prima con márgenes de beneficio para ellos mayores de los que les daba el resto de Occidente, incluídas la Unión Soviética y Yugoslavia. Todo esto, financiado además por el estado italiano, unido a sus políticas de coqueteo con la izquierda y propuestas estatalizadoras más propias de estados socialistas -a pesar de su filiación democristiana, si bien lo enmarcaba todo dentro del nacionalismo italiano- comenzaron a ser incómodos para el poder político italiano e internacional, puesto que estaba rompiendo completamente el status quo postguerra mundial en el bloque OTAN. La incomodidad que sembraba Mattei se triplicó tras su viaje a Silicia, región abandonada históricamente por el Estado italiano y sumida en altas cotas de pobreza de las que la Mafia siempre ha sacado rédito político y económico, donde prometió trabajo, riqueza e industrialización una vez afincara allí el ENI.
Interesante reconstrucción de la vida de este enigmático presonaje desde el final de la guerra mundial hasta diez años después de su muerte, con mil incógnitas aún en el aire que nunca han sido resuelto. Lo que la película y la propia historia no deja lugar a dudas es que su muerte no se trató de un accidente, aunque sigue sin saberse quién fue de entre todas las personas, partidos, grupos y lobbies que se beneficiaron de su muerte.
Título original: Salvatore Giuliano
Dirección: Francesco Rosi Guion: Francesco Rosi, Suso Cecchi d’Amico, Enzo Provenzale, Franco Solinas
Música: Piero Piccioni
Fotografía: Gianni Di Venanzo
Reparto: Frank Wolff, Salvo Randone, Federico Zardi, Pietro Cammarata, Nando Cicero, Giuseppe Teti
Productora: Lux Film, Galatea Film, Vides Cinematografica País: Italia Año: 1962 Duración: 124 min.
La película comienza con la muerte en circunstancias muy sospechosas del guerrillero siciliano Salvatore Giuliano en 1950. Fugado al monte en 1943 tras matar a un policía en el contexto de la toma reciente de la isla a manos de las Fuerzas Aliadas, en 1945 el movimiento independentista de la isla le ofrece hacer tabula rasa con su expediente penal a cambio de ser uno de los dirigentes de su guerrilla. Este movimiento estaba auspiciado por EEUU, Reino Unido, la Mafia y sectores monárquicos, ya que por entonces Italia se encontraba en la total incertumbre política, algo que la película no narra lo suficiente por estar dirigida a un público italiano y por narrar unos hechos que habían ocurrido hacía menos de dos décadas: con la derrota de Mussolini en el norte, el país se debatía entre seguir con la monarquía que había permitido el fascismo o la proclamación de una República, lo cual contaba con el apoyo de un Partido Comunista que había sido punta de lanza en la lucha partisana antifascista y gozaba de un apoyo popular sin precedentes en su historia. Ambos modelos eran centralistas y radicados en Roma, pecando del desprecio hacia la región sur del país. Pero los monárquicos prometieron autonomía a Sicilia, a lo cual la nueva República también se vio obligada tras diversos enfrentamientos armados e intervenciones militares en la isla. Y la Mafia siempre llegó allá donde el poder centralista italiano no tenía intención alguna de llegar, supliendo necesidades básicas de la población y obteniendo con ello el apoyo social para sus negocios y su silencio -la llamada Omertà-, a la vez que velaba políticamente por sus intereses valiéndose con sus contactos en política, policía y ejército.
El resultado de todo esto no pudo ser más turbio: represión por parte de la policía y el ejército a la población, prolongación de la situación de guerra y toques de queda en la isla tras la guerra mundial, permisividad para el bandidaje… y tuvo su colofón en la masacre del 1.º de mayo de Portella della Ginestra en 1947, cuando una tropa liderada por Salvatore Giuliano con varios de sus cabecillas tras él ametrallaron un mitin y convivencia rural del Partido Comunista Italiano, asesinando e hiriendo de bala a decenas de militantes y simpatizantes, incluyendo mujeres y niños. El PCI se encontraba en el gobierno entonces, y este hecho y el clima de conflicto derivado tras él sirvieron al gobierno italiano para expulsarlo, el cual llevaba meses recibieron presiones de EEUU y de la naciente OTAN para forzar dicha expulsión. Sin embargo, ante tan graves hechos parte del aparato de poder del estado italiano se plantó y pidió la cabeza de los responsables, y lo que vemos en la película es un entramado de manejos políticos y policiales que no queda claro del todo, pero de lo que no hay duda es que la masacre vino ordenada por alguien, por la Mafia, el gobierno autónomo, la policía, el ejército o todos a la vez, puesto que compartían su animadversión por el PCI y el comunismo en general, ya que la organización del proletariado y su autonomía al margen de los poderes de cada uno iba en contra de sus intereses.
Tremenda pieza cinematográfica que por seguro a todas las personas ajenas a la historia reciente de Italia nos dejará con el rostro desencajado. Muy recomendable.
Título original: Maricones: el cine de Els 5 QK’s
Dirección: Ricardo González Sulbarán Guion: Ricardo González Sulbarán
Fotografía: Ricardo González Sulbarán País: Reino de España Año: 2018 Duración: 60 min.
Lluís Escribano, Ramón Massa, Enric Benz, Cesc Pérez y Alfons de Sierra fundaron Els 5 Qks, una compañía de cine compuesta por maricones del entorno militante radicada principalmente en Barcelona que desde mediados de los años 70 hasta finales de los años 80, que de manera completamente case y con los limitados conocimientos de cine que podían tener, llegaron a rodar unas 25-30 piezas audiovisuales entre cortos, mediometrajes y dos películas de diversas temáticas, pero casi siempre atravesadas por el movimiento de liberación gay al que pertenecían.
Este documental cuenta con las voces de dos de sus integrantes, diversas partícipes más de sus películas, militantes del movimiento de liberación gay e historiadores del cine que nos vienen a contextualizar y a narrar las experiencias y la historia de esta singular compañía: las interpretaciones de sus piezas, las razones por las que hacían aquello, cómo lo hacían, qué límites tenían, qué pretendían decir, cómo les influenció el contexto de la Transición española…
En marzo de 1918 el verdugo de París, escoltado por un oficial del ejército, un asistente, una enfermera y varios soldados tuvieron que trasladarse desde la capital hasta el frente belga, donde un reo condenado a muerte por la violación y el asesinato de una mujer el año anterior debía ser ejecutado. Y para ello era obligatorio trasladar una guillotina portátil desde la capital, en mitad de una ofensiva alemana por conseguri asediarla, hasta las trincheras de la parte de Bélgica que aún controlaba la corona. La película narra esta rocambolesca historia de tantas que tuvieron lugar durante la I Guerra Mundial, haciéndonos un recorrido por los diversos frentes, los bombardeos en la retarguardia, el uso de tropas coloniales belgas para la primera línea, la irrupción de panfletos antimilitaristas en la retarguardia… y una fulminante crítica a la pena de muerte y a la guerra en sí misma, mostrando lo absurdo de poner en riesgo la vida de seres humanos para asesinar a otro.
Muy entretenida, muy impactante y muy recomendable.
Jojo es un niño de 10 años que viven el la Alemania de 1945. Como le toca a los niños de su edad, casi obligados a pertenecer a las Juventudes Hitlerianas, comienza la instrucción, con fines evidentemente militares ante la invasión de las fronteras alemanas que está teniendo lugar entre los Aliados por el oeste y la URSS por el este. Tiene un amigo imaginario que ni más ni menos Adolf Hitler, un padre “desaparecido” en Italia, aparentemente desertor de la Wehrmacht, y una madre que no es nada partidaria del régimen nazi, pero Jojo está completamente fanatizado por la propaganda del Reich.
La película es una radiografía de la sociedad alemana en este período en absoluta clave humorística, exagerando graciosamente diversos aspectos del III Reich (la demonización del pueblo judío, la figura del excombatiente, la propaganda juvenil, el machismo… hasta el ‘Heil Hitler’ aparece convertido en mofa), pero que a la vez nos narra episodios tan dramáticos de este período como la ejecución sumaria de disidentes políticos, la persecución antisemita, la Gestapo, la utilización generalizada de adolescentes y niños en el ejército…
En cualquier caso, estamos ante una obra muy bien planteada, didáctica y que sabe contarnos historias muy trágicas en clave humorística, y a la vez evitando la frivolidad y la trivialización. Muy recomendable.