Ésta es nuestra tierra

Título original: Chez nous
Dirección: Lucas Belvaux
Guion: Lucas Belvaux, Jerome Leroyi
Música: Frédéric Vercheval
Fotografía: Pierric Gantelmi d’Ille
Reparto: Émilie Dequenne, André Dussollier, Guillaume Gouix, Catherine Jacob, Anne Marivin, Patrick Descamps, Charlotte Talpaert, Mateo Debaets, Coline Marcourt, Corentin Lobet, Thibault Roux, Michel Ferracci, Stéphane Caillard, Cyril Descours, Julien Roy
Productora: Coproducción Francia-Bélgica;
Synecdoche, Artemis Productions, France 3 Cinéma
País: Francia
Año: 2017
Duración: 117 min.

Pauline es una enfermera a domicilio, madre soltera de dos criaturas y una persona reputada por ello en su localidad, que no ha tenido contacto con la política más allá de las ideas comunistas de su padre. En cierto momento su compañero de trabajo y médico de familia le propone presentarse como alcaldesa para su pueblo por un partido de extrema derecha francés que tiene demasiados parecidos con el Frente Nacional actual: su discurso identitareísta islamófobo y anti-inmigración, su  remarque permanente de que no son racistas, el liderazgo de una mujer de mediana edad rubia y separada de un padre también político fascista, un pasado de integrantes del partido vinculado a grupos neonazis… El resultado podemos imaginarlo, desde la polarización social que esto genera en el pueblo y en el ambiente de Pauline hasta las agresiones racistas que el discurso del partido fomenta.

 

La película podía haber profundizado e ir más, allá, pero para el contexto francobelga actual, esta película aporta un buen prisma de la ultraderecha francesa: los retorcidos discursos rollo derecha alternativa con el fin de llegar a todo el mundo – decir no ser de izquierda ni de derecha, decir no ser racista sino identitarios, instrumentalizar la lucha de las mujeres colocando mujeres en puestos clave-, los contactos entre los fascistas ricos trajeados con los neonazis que pegan a chavales sin papeles, la instrumentalización del conspiracionismo -en concreto el llamado ‘Gran Reemplazo’, aunque no lo llaman así en la película, los contactos internacionales con grupos similares como los nacionalistas walones, el uso de redes sociales, aplicaciones de mensajería instantánea y blogs de frikis racistas pegados a internet como medios de propaganda, la capacidad de convertir en víctimas a las personas blancas de ultraderecha a pesar de haber potenciado agresiones racistas… Nos hubiera gustado ver algunos temas más, como el uso de personas racializadas y LGTBI por parte de la ultraderecha, o la presencia de movimientos sociales -feministas, antirracistas, antifascistas, de disidencias sexuales…- en la vanguardia de la lucha en la calle contra esta gentuza, lo cual aparece poco y bastante descafeinadamente para lo que es la realidad… Igualmente, la película da un buen retrato de gran parte de la ultraderecha francesa y la deja como lo que son, un grupo de escoria política que busca empeorar las ya demacradas condiciones de vida de la gente racializada que vive en Francia, e instrumentalizar a las personas blancas desencatadas con el sistema político hegemónico para que se enfoquen en otras problemáticas lo más alejadas posibles de la raíz, que viene a ser la sociedad de clases, entre otras cosas. Y esto queda claro en la película en la escena en la que un personaje de la película discute con Pauline y le pregunta si ella ha tenido algo que ver en el programa político de su campaña, o si es casualidad que toda la cúpula de la organización sea gente de clase alta.

 

En resumen, muy recomendable.

En nuestro archivo.

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