El oro de Moscú

https://cloud10.todocoleccion.online/cine-peliculas-dvd/fot/2008/05/15/8571664.jpgTítulo original: L’or de Moscou
Dirección: Maria Dolors Genovès
Fotografía: Josep M Suñé
Productora: Televisió de Catalunya, TV3
País: Reino de España
Año: 1993
Duración: 64 min.

Este documental desmitifica, con documentos y testimonios, uno de los mayores mitos sobre la Guerra Civil Española promovidos por el franquismo en la posguerra: el famoso oro de Moscú, que según la narrativa oficial del régimen prácticamente se regaló a la URSS, porque, claro, la II República era un régimen comunista satélite de Moscú.

La realidad siempre es más compleja, y negarla tajantemente, como hizo algún político republicano en el exilio tampoco es correcto. En términos generales, el 75 % del oro del banco de España fue a parar a Rusia como pago por el material de guerra (que, a excepción de la artillería, era moderno y de muy buena calidad), los costes de transporte, de almacenaje, sueldos de los casi 2000 funcionarios rusos enviados, y las pensiones de sus viudas. El pago fue un auténtico descontrol, y en ocasiones el Kremlin tiró a lo alto, puesto que con semejante transacción (culminada a inicios de 1937) la República quedó a merced de los deseos de Stalin, más preocupado por la política internacional soviética que por el proletariado español, al que sin problemas dejó en la estacada en un par de ocasiones cancelando o retrasando los envíos de armamento. A mediados de 1938, el oro estaba completamente gastado.

El 25 % restante acabó en París, en un fondo gestionado por la Internacional Comunista, con el que se compró armamento a Francia (que enviaba material sin armar y/o con enormes retrasos) y a otros 34 países más, sin contar a la URSS, que no dudaron en estafar, chantajear y racanear todo lo posible el oro a los enviados de la República a cambio de armas.

Aunque Franco hizo alusiones múltiples al oro desaparecido para justificar la pobreza a la que estuvo sometido el país en sus primeras dos décadas de dictadura, lo cierto es que la sublevación también compró infinidad de material de guerra a Italia y Alemania. Para ello utilizó a la grandes fortunas que ayudaron con millones y millones de pesetas a su triunfo, como el multimillonario Joan March. Y no sólo a estos dos países: material para uso bélico, como combustible y camiones, salieron de la Ford y de la General Motors estadounidenses, las cuales comerciaron felizmente con Hitler hasta que el gobierno de EEUU se lo prohibió tras la declaración de guerra de Alemania de diciembre de 1941. Franco no necesitaba ese oro, puesto que la alta burguesía ya estaba con él.

Muy riguroso, usando documentos soviéticos recién desclasificados entonces, no oculta ningún dato aunque sea decepcionante y escabroso, y en general muy recomendable.

 

Es tan desconocido que no se encuentra en búsquedas por internet ni un imagen digna de su cabecera. Sin embargo, lo encontráis en Youtube, y en nuestro archivo.

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