Título original: Invertidos. La ley contra el deseo
Dirección: Martín Costa
Guion: Martín Costa Productora: Martín Costa Producciones País: Reino de España
Año: 2017 Duración: 101 min.
Diversas entrevistas a personas trans, bolleras, maricas y bis que crecieron durante el régimen franquista se suceden en este interesante documental que tiene por tema principal la represión social y política ejercida por la dictadura contra las disidencias sexuales entre los años 50 y 70 del siglo XX. El elenco es variado, tanto por identidades sexuales y de género como por sus ideas políticas, su relación con el activismo, sus vivencias, su represión…
Con momentos duros no aptos para todo el mundo, es una pieza muy recomendable.
Realizar una serie sobre un tema tan reciente y turbio como éste debió ser todo un desafío para sus creadores, que finalmente han hecho un producto fidedigno -teniendo en cuenta que gran parte de lo que ocurre es claramente inventado dentro de un mundo surrealista y mágico-, muy entretenido y que hace bastante justicia con quienes protagonizan esta serie. No por casualidad la propia protagonista ha participado en el guion.
Quienes veían la programación de las cadenas comerciales españolas en el año 2000 recuerdan perfectamente lo que fue el fenómeno del tamarismo. Tamara, posteriormente conocida como Ámbar y como Yurena, era una cantante de origen vizcaíno que saltó a la fama en paralelo por un hit que ya forma parte de la cultura popular española, el No cambié, y por frecuentar los platós de televisión de los programas más sensacionalistas con una serie de montajes cutrísimos que iban acompañados con un elenco de personajes que para el momento resultaban muy estrambóticos: Leonardo Dantés, Tony Genil, Paco Porras, el Arlekín, Loly Álvarez… En algunos casos, personas con una carrera musical de recorrido y asentada; en otros, gente que buscaba hacerse un hueco de fama, y en general gente que vio un filón y se aprovechó de la situación revoloteando en torno a la cuestión. La cosa acabó derivando en que Tamara/Ámbar/Yurena y su madre Margarita sufrieron una situación de fuerte acoso, que incluyó intervenciones callejeras, persecución periodística y publicación de vídeos íntimos, lo cual ahora mismo se halla penalizado legalmente dentro de la violencia machista. Su carrera musical se vio afectada severamente, casi sustituida por la prensa rosa, para que poco más tarde el globo se fuera desinflando.
El programa de telebasura Crónicas Marcianas merece un comentario especial, normalizando el acoso, la humillación y la falsedad a unos niveles que han pasado factura a toda una sociedad, y que seguimos sufriendo a día de hoy. La serie no escatima a la hora de reproducir algunos de los momentos más repugnantes del programa, si bien cambiando de nombre a su presentador e incluso al programa. Teniendo en cuenta la cantidad de interpelaciones revisando críticamente el contenido que hicieron, y la postura de escabullirse y no dar la cara tanto de Xavier Sardà como de gran parte del equipo, podemos imaginar que lo han hecho para evitarse denuncias. El facherío a menudo asoma detrás de este tipo de televisión de la crueldad, y Crónicas Marcianas no es una excepción. El propio Sardà estuvo amenazado por ETA tras dedicar un programa al asesinato del miembro del PSOE Ernest Lluch, disparado mortalmente por sus estrategias de aislamiento e intoxicación hacia ETA. Boris Izaguirre proviene laboralmente de la derecha mediática venezolana, es un referencia de la homonormatividad en nuestro reino y no ha ocultado mucho su anticomunismo y antichavismo pese a que intenta mantener una postura conciliadora. Pero el caso más descarado es el de Javier Cárdenas, que actualmente trabaja con un podcast para el periódico ultraderechista okdiario. Cárdenas estuvo lloriqueando porque no aparece en la serie -cosa que no es del todo real- bajo un discurso bastante patético que podríamos llamar «las travestis y les izquierdistes nos quitan el trabajo». Cuanto menos da que pensar todo esto.
Lo cierto es que finalmente Tamara/Ámbar/Yurena se volvió un icono homosexual de la música española, ya que su forma, sus melodías, sus temas y sus outfits fueron recibidos muy apasionadamente por la comunidad LGTBIAQ+, y esto en gran parte ha permitido que tengamos esta serie hecha en 2025 en las condiciones en que se ha hecho y por quiénes se ha llevado a cabo. Con puntos críticos y sin escatimar en cuestiones complicadas, lo cierto es que la serie pone a cada cual en su sitio, si bien con aderezos fantásticos y humorísticos.
Basado en los diarios de Rae Earl, la serie trata de una adolescente inglesa que tiene una crisis de salud mental y acaba ingresada varios meses en un centro psiquiátrico. La gordofobia es uno de los puntos determinantes que le llevan a esta situación. Al salir, busca reintegrarse a la vida y contacta con una de sus mejores amigas, la cual le introduce en su grupo de amistades.
A propuesta del profesional de la salud mental que tiene asignado, comienza a escribir un diario que da título a la serie. En él va describiendo las situaciones que le ocurren: los chicos que le gustan, los planes con su panda, la relación conflictiva con su madre y el novio de ésta, la falta de relación con su padre biológico, las situaciones complicadas que viven otras amistades, las drogas… También establece vínculos estrechos con personas del centro psiquiátrico, que pasan a formar parte de su vida cotidiana.
Desde esta perspectiva, la serie nos va contando problemas generales que se sufren en las escuelas y en la adolescencia, y en este caso concreto como Rae las va resolviendo o al menos afrontando. Esto le da un cariz muy interesante y la hace bastante única. No obstante, en último término el final de su terapia es la normalización de Rae y la adecuación a la sociedad, como iremos viendo según avanza la serie, y esto es algo que está más que demostrado que no le va bien a todo el mundo. Cualquier crítica al sistema en su conjunto como origen de los sufrimientos mentales va diluyéndose y/o desapareciendo con el avance de la serie, lo cual al final nos dejó un sabor de boca un tanto amargo.
Baya y Arthur se conocen por casualidad durante un programa de radio. Baya tiene una madre blanca hippie radical y un padre argelino, mientras que Arthur arrastra el trauma de su familia de no hablar de multitud de cuestiones, una de ellas que toda la familia de su madre salvo ella fue asesinada en el Holocauso por ser judía. Las cuestiones familiares están enormemente presentes en la película, explorando los condicionantes que generan en su descendencia. Baya se dedica a tener relaciones sexuales con fachas para convencerlos de que están equivocados y alejarlos del fascismo. Es el contexto de las elecciones francesas de 2002, en las que Chirac ganó en segunda vuelta contra el neofascista de Jean-Marie Le Pen, cuyo legado prosigue a día de hoy en la política francesa. Gran parte de sus votos vinieron del odio contra la migración y contra las comunidades árabes, y este contexto está más que presente en el film. Mientras, Arthur está acomplejado por su familia, lo que le ha generado una soledad que no consigue superar, y el hecho de que sea de izquierdas le genera dudas a Arthur, ya que le gusta pero no puede desfascistizarlo.
Junto a los temas citados, veremos otros también muy interesantes: la represión de la sexualidad, las relaciones no monógamas, la comunidad árabe francesa y sus debates, el medio ambiente, humor en torno a las masculinidades hegemónicas… En resumen, una película política para echarse unas risas que sitúa en el centro conflictos muy importantes del momento, y que prosiguen a día de hoy.
Título original: Escadrons de la mort: L’école française
Dirección: Marie-Monique Robin
Guion: Marie-Monique Robin Fotografía:Marie-Monique Robin
Compañías:Idéale Audience
País: República Francesa
Año: 2003 Duración: 60min.
A menudo se habla del papel de cómplice e instigador de EEUU en los regímenes dictatoriales de la llamada ‘Operación Cóndor’ que fueron estableciéndose en América latina entre los años 60 y 80 del siglo XX. Un papel más que demostrado, que tuvo como capital la Escuela de las Américas en Panamá. Pero a menudo se ha obviado el papel puntero y vanguardista que tuvo el estado francés en esta material. A lo largo de los años 50 la IV República Francesa lideró a nivel mundial una estrategia pensada y elaborada de contrainsurgencia contra el Frente de Liberación Nacional de Argelia. El terrorismo de estado combinando despliegue de militares, represión contra la población civil permanente y grupos paramilitares haciendo atentados y matando indiscriminadamente no sirvieron para evitar la independencia de Argelia en 1962, pero dieron a los servicios secretos y al ejército francés una experiencia que no dudaron en compartir con otros países del mundo, incluyendo los propios EEUU. Las relaciones internacionales, las complicidades anticomunistas y por supuestísimamente el dinero llevaron a rangos militares y mercenarios franceses a trabajar de asesores y/o ejecutores para las dictaduras brasileña, chilena, argentina y paraguaya, entre otras tantas, como demuestra concienzudamente este documental.
Título original: Die Rattenlinie. Fluchtwege der Nazis nach 1945
Dirección: Rena Giefer, Thomas Giefer
Guion: Werner Koch Fotografía: Fritz Poppenberg
Compañías:Con Voi Filmproduktion
País: República Federal de Alemania
Año: 1990 Duración: 44min.
Este documental se centra en las rutas por las que infinidad de genocidas nazis huyeron de los juicios donde les hubieran condenado por los crímenes de guerra del III Reich. Si bien hay diversas piezas tanto documentales como dramatizadas al respecto, este documental tiene el mérito de poner mucho el foco en la complicidad de sociedades, instituciones como la Iglesia Católica e incluso estados occidentales en todo ello, que toleraron o incluso reforzaron una red de huida en los años posteriores a 1945, incluso liberando a algunos nazis ya capturados.
Roisin es profesora de música en una escuela católica, y Casim es el hermano mayor de una de sus alumnas que trabaja como Dj, cuya familia proviene de Pakistán y es musulmana. La relación que comienzan desafía los mundos de ambas, ya que comporta sortear multitud de obligaciones sociales que se les exige: virginidad hasta nupcias, matrimonio concertado, endogamias… La película tiene algunas lagunas en cuestiones antirracistas que se podían haber explotado más, pero lo cierto es que es una aproximación interesante hacia el racismo y demás problemas que sortean relaciones interraciales, y deja bastante espacio para ponernos en la situación de las familias de origen musulmán que desde generaciones habitan en Reino Unido.
Título original: Sisters with Transistors
Dirección: Lisa Rovner
Guion: Lisa Rovner Música:VV.AA.
Productora: Anna Lena Films, Willow Glen Films País: Reino Unido
Año: 2020 Duración: 90min.
Este documental feminista rinde un merecido homenaje a las pioneras mundiales de la música electrónica, que desde la posguerra mundial fueron claves mediante sus máquinas de sonido y experimentos acústicos en crear este género. Aparecen Clara Rockmore, Daphne Oram, Maryanne Amacher, Pauline Oliveros, Wendy Carlos… Se centra no sólo en los problemas específicos que experimentaron como mujeres, y en algunos casos además como mujeres racializadas o mujeres trans, sino también en paralelo con todos los problemas que en sus inicios tuvo la propia música electrónica, que se consideraba de segunda categoría y que no debía acceder a los privilegios del resto de música (reconocimiento, derechos de autoría, ser BSO de películas…).
El argumento nos sitúa en la vida de Grey, que tras una situación horrorosa de la que queda con secuelas decide someterse a un experimento de implantes en su sistema nervioso y cerebral. Desde lo mainstream en muchos niveles, esta película ofrece una interesante reflexión de los peligros que hay detrás de las inteligencias artificiales, entrando dentro de la narrativa de la posibilidad de que las máquinas se hagan con el control de los seres humanos, y actualizándola en cierto modo. También analiza la cuestión de los implantes robóticos en humanos, una tendencia que ha estado en crecimiento y en torno a la que se teoriza mucho desde el transhumanismo y el tecno-optimismo en general.
Las relaciones parasociales que se crean ahora con creadores de contenido, mediante foros, mensajería instantánea o incluso con inteligencias artificiales de consulta parecen más absurdas e incompresibles si se extrapolan a hace 40 años, cuando internet apenas estaba distribuido en los hogares comunes. En este caso, el protagonista comparte rasgos con población actual adicta al smartphone: soledad, complicaciones económicas, necesidad de escapar de su realidad, y necesidad de compañía. David cuida a su madre, en un estado avanzado de demencia, mientras intenta conseguir pareja mediante una agencia de contactos. Para ello envía y recibe VHS buscando compatibilidades, y por el camino se encuentra con Rent-a-Pal, una cinta que se vende como una relación de amistad para quien la reproduzca.
Bajo este argumento, la película nos va situando temas en los años 80 que son de actualidad absoluta en esta época: los cuidados a personas mayores y las consecuencias que generan, el capital social y sexual, la familia y sus tabúes, la dependencia de aparatos electrónicos y sus consecuencias sociales y afectivas, la asfixia social provocada por la soledad…