Título original: El Diputado
Dirección: Eloy de la Iglesia
Guión: Eloy de la Iglesia, Gonzalo Goicoechea
Fotografía: Antonio Cuevas
Reparto: José Sacristán, María Luisa San José, José Luis Alonso, Enrique Vivó, Agustín González, Queta Claver, Ángel Pardo, Juan Antonio Bardem
Productora: Figaro Films / Producciones Cinematográficas UFESA
País: España
Año: 1978
Duración: 116 min.
Roberto Orbea es diputado de un partido marxista importante en los inicios de la «Transición» española. Está a punto de ser nombrado dirigente del partido. Pero es homosexual, en una época en la que ésta sigue siendo ilegal y la izquierda parlamentaria no sólo no asume su defensa, sino que tampoco la ve con buenos ojos. Un grupo de «incontrolados» de ultraderecha se entera de su orientación sexual, y prepara tenderle una trampa usando chaperos para arruinar su carrera política.
El Diputado marcó un antes y un después en el cine de temática gay en el estado, e incluso en el extranjero. Por primera vez se reproducía tan descarnadamente la clandestinidad homosexual, la homofobia de la izquierda y la lucha política, todo junto. Esto tuvo su extensión en la realidad: Enrique Tierno Galván, dirigente del Partido Socialista Popular, sospechando que la historia estaba basada en la vida de uno de sus lugartenientes, presionó al director y al secretario del Partido Comunista (del cual Eloy de la Iglesia, director y guionista, era miembros) para que no realizaran la película, afortunadamente sin éxito.
El largometraje no se queda sólo en gays de izquierda vs. el mundo. Se trata la homofobia interiorizada, la autonegación, el clasismo, la marginalidad, el amor, las relaciones abiertas, la represión política, la complicidad entre la policía y los grupos fascistas… Todo ello junto en una auténtica crónica contemporánea de la situación política, social y sexual de finales de los años setenta.
Editada en DVD por Divisa Ediciones en 2004, podemos encontrarla fácilmente en las bibliotecas municipales de Madrid y en las de la Comunidad de Madrid, así como en el eMule (en el Torrent no la hallamos…), y en nuestro repertorio obviamente.





Las personas que tuvieron la mala suerte de ver la televisión entre 1963 y 1984, que crecieron bajo el régimen de Franco y la pantomima que vino después, se acostumbraron a ver cómo Televisión Española clasificaba sus emisiones en «Todos los públicos», un rombo (mayores de 14 años) o dos rombos (mayores de 18) justo antes de su inicio. Ya en los noventa se impuso la cifra inserta en una figura amarilla o roja, que sirvió tan bien para evitarnos ver películas que nos gustaban y mandarnos a la cama para ser buen alumnado al día siguiente en el instituto, como les sirvió a nuestras abuelas para hacer lo mismo con nuestras mamis y/o papis. En la mayoría de las ocasiones el «+18» se debía al contenido sexual de las películas y programas, que tanto para las autoridades franquistas como para las demócratas, es algo no apto para adolescentes.











