Un guionista en paro pasa los días en las orillas del mar Caspio junto a su perro, el cual debe esconder porque según la ley islámica los perros son impuros y se les persigue. En una ocasión llegan dos jóvenes huyendo de la policía tras una redada en una fiesta en la playa. A partir de este punto la película toma un camino completamente surrealista, alternando entre la realidad del propio director, Panahi, y la obra que se estaba desarrollando.
Realizada en el contexto de la enorme censura y represión que recibió Panahi, mezcla crítica social y política con arte cinematográfico muy original, consiguiendo un producto muy interesante.
La vida de las mujeres en las guerras en un tema a menudo olvidado en la literatura bélica, habiendo de recurrir a menudo al feminismo para arrojar luz sobre él. En esta película adquiere un protagonismo esencial. Nuestra protagonista vive en Afganistán, en mitad de una batalla entre dos facciones que no se nos especifican, ya que tampoco es lo reseñable para la historia que nos cuenta, aunque parece que una de ellas sean los muyahidines. Tiene a su marido completamente discapacitado tras ser disparado por un compañero en mitad de una disputa. Así que debe cuidar de él y de su hija, carente completamente de dinero y de medios, a merced de las condiciones que provoca la guerra y que cambien cada día. Afortunadamente tiene el apoyo de su tía, trabajadora sexual sobreviviente de varias relaciones de maltrato que ha podido sobrevivir hasta la fecha.
Mientras van pasando los días, vamos viendo que la existencia de nuestra protagonista no es mala sólo por la guerra, y que el patriarcado pasado y presente ha tenido mucho que ver. Las estrategias para sobrevivir, cuidar de su marido e hija y evitar ser violentada se van sucediendo.
La historia que cuenta es muy coherente y real en muchos aspectos. Su director, autor a su vez de la novela, es de origen afgano afincado en Francia, para cuya conversión en película tuvo el apoyo de una productora francesa. No obstante, hay que desconfiar de los fines de cualquier producto cultural de origen francés en relación a criticar aspectos de sociedades árabes y/o musulmanas debido al enorme racismo del estado francés hacia estas comunidades y sus territorios de origen. Criticar estas situaciones no puede ser una forma de limpiar o hacer más asumible el patriarcado que ocurre en Europa, que es enormemente dañino, y menos criticando sociedades sumidas en conflictos instados o provocados muy directamente por Europa y a menudo específicamente por Francia.
Lo que parece una película sobre la División Azul deviene en algo completamente inesperado, y muy en sintonía con la recuperación de la memoria histórica de aquellos años en el estado español. Julián es el cura recién jubilado de una parroquia de Ciudad Rodrigo, proveniente de una familia de derechas de toda la vida. Su madre está ya muy mayor y sueña con traer los restos de su hermana a la ciudad desde Rusia, donde murió al alistarse dentro del personal femenino falangista que cubría a los combatientes de la División Azul. Esto abre la puerta a toda una historia que le enfrentará a tabúes familiares provenientes de la Guerra Civil, que le harán tambalear los cimientos de sus creencias.
Con un suspense muy bien logrado y una historia tan real como la vida misma, estamos ante una película muy recomendable.
Título original: 7291
Dirección: Juanjo Castro
Guion: Juanjo Castro Música: José Camacho
Productora: Producciones inolvidables País: Reino de España
Año: 2024 Duración: 123min.
Este documental desgarrador intenta poner luz sobre un tema en el que el gobierno de la Comunidad de Madrid ha intentado poner toda la tierra encima posible. La mortalidad de las residencias públicas de mayores en dicho territorio en la primera ola de Covid-19 durante la cuarentena fue atronadoramente alta, y ello provocó un movimiento social y la creación de una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid que fue arrancada de cuajo cuando el PP obtuvo la mayoría absoluta en mayo de 2021.
Con un impecable trabajo detrás de investigación, entrevistas y haciendo uso de material recavado de la citada comisión y de otra no oficial que se abrió en 2023 confrontando la anulación de la oficial, el documental nos permite hacernos una idea de la situación que se vivió en aquellos meses y de por qué hubo tantas personas mayores muertas. La situación precaria de las residencias y del sistema de salud pública madrileño tras lustros de recortes sociales fue el caldo de cultivo perfecto. Ante una situación de emergencia, el sistema colapsó y el gobierno de la Comunidad de Madrid decidió implementar unos protocolos que impidieron a las personas mayores que se morían en las residencias salir de allí para ser atendidas en hospitales públicos.
Frente a estos hechos a todas luces determinantes, el documental también le da espacio a aspectos estructurales más allá de la propia cuarentena, como el autoritarismo que el Partido Popular ha implementado tras 30 años gobernando la comunidad autónoma, o el desprecio hacia las personas mayores cada vez más extendido en un contexto de auges de extremas derechas ultraneoliberales que desprecian a las personas que fueron determinantes para la existencia actual de la población joven.
Un documental duro, brutal, esclarecedor, didáctico y sobre todo de obligatorio visionado en nuestros tiempos.
Un grupo de vampiras sobrevive a lo largo de los siglos las diversas epidemias por las que pasa el ser humano, lo que les genera enormes debates y conflictos internos que acaban situándose como paralelismos de la historia oculta de la disisdencia sexual. A finales de los 80 del siglo XX algunas sobreviven en Madrid en mitad de otra crisis sanitaria: el SIDA.
Bajo un argumento de ciencia ficción muy original, esta miniseria nos sitúa en el centro de los debates que a lo largo de los noventa (un poco después del año en que se ambienta, como gran parte de carteles, eslóganes y movilizaciones que aparecen también) se dieron dentro de colectivos de maricas y bolleras en la capital del Reino de España. La epidemia de heroína, las manifestaciones, la transmisibilidad entre las invisibilizadas bolleras y los diversos estigmas protagonizan los mensajes que nos da la serie, situándonos de forma singular en aquellos años.
En 2005 salió a la luz un caso que hizo revivir las heridas a las personas exiliadas de la II República que sobrevivieron a campos nazis. Enric Marco, hasta entonces presidente de la Asociación de Españoles Deportados de Barcelona, reconoció que se había inventado su reclusión en el campo de concentración de Flossenbürg. El caso conmocionó a la opinión pública y en especial a las asociaciones memorialísticas, que en ese momento estaban en el centro del debate mientras se tramitaba en el Congreso la insuficiente Ley de Memoria Histórica.
La película nos cuenta la vida, las incongruencias y la testarudez de Enric Marco, con algunas licencias inevitables ya que llega un punto en la vida de esta persona que ya no se sabe si es cierto lo que dice o vuelve a mentir. Hay enigmas no resueltos que la película no resuelve porque francamente no es posible hoy en día. También hay partes de su vida por las que pasa por encima, como la Transición Española, donde Marco publicó un libro fake en el contexto en el que participaba en el relanzamiento de la CNT, de la que llegó a ser secretario general. Aunque igual ha sido agradecido por parte del anarquismo ibérico que esto apenas se mencione en el film, no hacerlo sitúa un vacío en la vida de Marco entre 1969 y 1999 que no ayuda a entender algunas cuestiones de su vida. Fue expulsado por impugnar los resultados del V Congreso de 1979, el cual dio lugar a la futura y actualmente conocida como CGT, y también estuvo muy involucrado en el asociacionismo de padres y madres de colegios e institutos. De lo máximo que podemos tener certeza de su militancia real es de su presencia destacada en CNT, ya que de su militancia anterior antes hay pocas pruebas y poco verosímiles.
Al margen de esto último, estamos ante una buena película que ha sabido captar muy bien al personaje histórico, tarea no demasiado fácil. Recomendable.
Hussein es un repartidor de pizzas de extracción social baja que intenta vivir en base a las normas sociales que se le imponen como persona que está a punto de casarse y formar una familia. Las condiciones lamentables de su trabajo le desmotivan enormemente, mientras sufre la presión enorme de pagar los costes de la boda cuando carece de medios materiales para ello. La salida de muchas personas pobres ante esta asfixia es apostar por la delincuencia, lo cual queda completamente contextualizado en esta película.
Además de todo esto, la película nos sitúa en situaciones que como pizzero nocturno tiene que vivir en varias situaciones. Personas conocidas a las que la vida les ha agraciado más, redadas policiales buscando alcohol y trabajadoras sexuales, relaciones de poder entre parejas enormemente tóxicas… Todo da una visión muy pesimista de los tabúes de la sociedad iraní que alteran irremediablemente a Hussein y ofrecen a quienes la visionen unas brutales críticas no tan escondidas de la realidad social del país.
Título original: In Film Nist
Dirección: Jafar Panahi, Mojtaba Mirtahmasb
Guion: Jafar Panahi Fotografía: Mojtaba Mirtahmasb, Jafar Panahi
Reparto: Jafar Panahi, Mojtaba Mirtahmasb Productora: Jafar Panahi Film Productions País: Irán
Año: 2011 Duración: 75min.
El director Jafar Panahi fue condenado en 2010 a 6 años de cárcel y a 20 años sin poder rodar por un tribunal iraní a raíz del contenido de varias de sus películas, muy crítico con la sociedad y la política iraní por su autoritarismo, clasismo y machismo exacerbado. En marzo había sido detenido y maltratado en la prisión donde suelen meter a las personas represaliadas por su oposición al estado irani, y consiguió salir en mayo gracias a la campaña internacional de parte de la industria cinematográfica en su favor.Mientras esperaba la resolución de la apelación que hizo su abogada para que le redujeran la condena (por la cual volvería a entrar un año más, en 2022), encerrado en su casa y deprimido, se le ocurrió hacer una pseudo-película que mezcla sus temores y vivencias cotidianas con la lectura de un guión que le prohibieron convertir en film, intentando de esta forma burlar la censura que se le había impuesto al no tratarse literalmente de ninguna de las tareas que le habían prohibido llevar a cabo.
Un largometraje considerado de culto por parte de la comunidad cinéfila, que rezuma originalidad, intimismo y compromiso político por los cuatro costados. Muy recomendable.
Eo es un asno que tiene la mala suerte de nacer en nuestra era, en la que su especie esta domesticada y esclavizada por seres humanos. En este caso sobrevive en Polonia, e interactúa con su sociedad de diversas maneras mientras trata de vivir lo mejor y más libremente posible.
Desde seres humanos que lo individualizan para quererlo como si fuera de su misma especie, hasta la ayuda puntual o colectiva que recibe de parte de activistas antiespecistas, Eo pasa por secuestros, maltratos, palizas, confiscaciones y hasta un matadero. Cada episodio que vive está relacionado con más problemas de las sociedades humanas, lo cual puede leerse como un reflejo de cómo tratan después a otras especies: racismo, machismo, violencia hooligan, tabúes familiares, ecocidio, pobreza, embrutecimiento laboral…
En resumen, una película muy original, muy removedora y muy recomendable.
Migración y homosexualidad se fusionan en esta original película. Ambientada en el contexto de la crisis económica de 2008, en la que un porcentaje muy destacable de la población joven del reino de España emigró hacia Centroeuropa, Sergio aprovecha que va a ver jugar al Espanyol a Utrecht para quedarse. Pronto descubriremos su malestar permanente en relación al territorio que habita, y lo relacionamos con la forma en la que mira a otros hombres a pesar de encarnar una masculinidad bastante tóxica entre otras cosas al mimetizarse con los demás hinchas deportivos.
Además de una representación excelente de la masculinidad hegemónica y de la homofobia reprimida, la película también nos habla de las condiciones de migración en esa época. Y nos sitúa precisamente en Holanda, un país bien conocido en Europa por sus altos índices de racismo y de xenofobia de las últimas largas décadas contra prácticamente todo lo no holandés. Destino real de gran parte de esa migración sureuropea de aquellos años, que trató a esta población como habitantes de segunda o tercera categoría. La película nos sitúa diversos personajes migrantes en grados muy diferentes que representan estratos reales de la sociedad en base a su procedencia. Por ejemplo, un personaje visiblemente no blanco que lleva mucho tiempo allí y habla la lengua con fluidez, o un personaje de origen europeo que está en una relación sentimental con una holandesa pro-inmigración. O un grupo de migrantes marroquíes, que son el sector con menos privilegios y más sometido a explotación y maltrato, muy acertado al interpelar directamente a la forma en la que se trata a las personas de origen árabe en el reino de España, país originario de nuestro protagonista. Empatizando con las penalidades que pasa el protagonista puede ser más fácil para algunas personas empatizar con las que pasan estos jóvenes árabes, que no se diferencian demasiado de las que sufren aquí por sus situaciones de irregularidad al no ser de la Unión Europeo, además de por su cultura y color de piel.
En resumen, una película muy acertada para esta época que intersecciones varios aspectos. Muy recomendable.